REFORMA TRIBUTARIA
- Lisita Pérez

- 11 sept 2024
- 2 Min. de lectura
Reforma tributaria y reforma fiscal tienen enfoques complementarios, pero distintos. La reforma tributaria se centra en modificar los impuestos, ajustando tasas, bases imponibles o creando nuevos tributos, con el fin de mejorar la recaudación o hacer el sistema más justo y eficiente. Por otro lado, la reforma fiscal aborda tanto el ingreso (a través de los impuestos) como el gasto público, buscando un equilibrio entre lo que el Estado recauda y lo que gasta.
Una Reforma Tributaria tiene como objetivo ajustar el sistema impositivo para hacerlo más eficiente, justo y acorde a las necesidades del contexto económico y social de un país. Para que una reforma fiscal sea exitosa, es esencial seguir ciertos pasos clave:
Diagnóstico del sistema vigente: Antes de proponer cambios, es crucial evaluar el estado actual del sistema tributario. Esto incluye analizar la recaudación, la equidad, la eficiencia, la evasión fiscal y otros problemas que afecten su funcionamiento. Un diagnóstico adecuado permite identificar áreas críticas que necesitan ajustes.
Definición del sistema impositivo ideal: Con base en el diagnóstico, se debe establecer un modelo de sistema tributario deseado. Este sistema debe alinearse con los objetivos de política pública, como la justicia social, el desarrollo económico, la sostenibilidad
fiscal, entre otros.
Objetivos claros: La reforma debe tener metas específicas, como reducir la evasión fiscal, aumentar la progresividad del sistema (que los que más tienen, más paguen), mejorar la recaudación o incentivar la inversión.
Evaluación de impacto: Es importante prever cómo afectará la reforma a diferentes grupos sociales y sectores económicos. Esto ayuda a diseñar políticas compensatorias o ajustes para mitigar efectos negativos.
Consulta y consenso: Para aumentar la viabilidad política y social de la reforma, es recomendable involucrar a diversos actores (gobierno, empresas, sociedad civil, expertos) en el proceso de diseño. Esto genera consenso y legitimidad para su implementación.
Implementación gradual y seguimiento: Dependiendo del tipo de reforma, puede ser más eficaz aplicarla de manera progresiva para evitar choques económicos. Además, se debe establecer un sistema de monitoreo para evaluar su desempeño a lo largo del tiempo.
Al cumplir con estos pasos, una reforma tributaria puede estar mejor preparada para cumplir con sus objetivos y generar un impacto positivo en la economía y la sociedad. Asimismo, una reforma fiscal bien diseñada es una palanca poderosa para que un país no solo mejore su situación económica actual, sino que también trace un camino sólido hacia el desarrollo a largo plazo.



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